Estuve sin Internet hasta recién.
Una semana sin ver los comentarios de mi blog, sin saber las estadísticas y sin revisar los mails.
Encima mi situación con mis súbditos no mejora.
Tengo 8 subordinados:
- el loquito (me da un poco de miedo),
- el anabólico (ya le está afectando las neuronas),
- el de Mc Donalds (insoportablemente optimista),
- el metrosexual (llega al trabajo oliendo a crema humectante de manzana),
- el workaholic (siemrpe hay uno de esos),
- la escotada (nadie le mira los ojos),
- la fácil (no puede decir que no),
- y, claro, la rubia tarada
La rubia tarada parece ser la seudolíder del grupete. Quizás por su antigüedad en la empresa. Quizás porque las rubias tienen un poder sobrenatural sobre el resto de la gente. Quizás porque nadie tiene mucho para hacer.
Decidí asignar tareas. Cosas que resultaran un poco más gratas según el perfil de cada uno, y que nos pudiera servir para llevar adelante las cosas que quiero cambiar y mejorar. El viernes veré los resultados.
Por otro lado, día a día, la chica fácil va acercádose de a poco y cediendo, pero claro... es la facilita del grupo, no representa mucho esfuerzo...
Ya tengo planes para la mayoría de los otros, menos para la rubia tarada, que igualmente está ganando muchos puntos para llevarse el telegrama de despido: llega tarde, se va temprano y no cumple objetivos asignados... pero mejor esperar... hace una semanita que estoy y no tengo ganas de generar situaciones de &%$#@&
Mi terapeuta... volví a su sillón... me dijo que tenga paciencia y que en lugar de ir con los tapones de punta, deje a la rubia tarada en orsai, creo... porque las metáforas futboleras no son lo mío