lunes, 31 de marzo de 2008

Cartón lleno

Creía que la tranquilidad (o la falta de ella) de mis días en la nueva empresa iban a depender casi exclusivamente del factor "carga de trabajo".

Día a día, me fui dando cuenta que mis súbditos aparecerían como una nueva variable de mi bienestar laboral: El que me da un poco de miedo se la pasa pateándome por abajo de la mesa en todas y cada una de las reuniones (ya creo que lo hace a propósito), además se la pasa silbando a destiempo de la música (eso me irrita de sobremanera); la rubia tarada intenta sabotearme con diferentes trucos infantiles (el otro día ella debía llevar el powerpoint a una reunión... le había asignado especialmente esa tarea... y a la hora de la presentación "uy... el archivo no funciona", mi backup, que siempre me acompaña, me salvó la tarde y la semana!)... Los otros son más tranquilos, irritables, sí, pero casi no sobresalen gracias a la presencia de estos dos.

Esto no estaba tan mal, siempre pienso que las cosas podrían estar mucho peor.
Pero hoy, hoy fue el día. Hoy me di cuenta que mis súbditos iban a ser una seda a comparación de lo que se venía. Porque hoy a la mañana se reincorporó un gerente que había estado vacacionando, uno que va a trabajar conmigo casi de la manito, ya que nuestras áreas están intrínsecamente relacionadas.

El joven gerente, de aproximadamente 32 añitos, se mostró inteligente y centrado, todo un caballero, con unos ojos que una no puede dejar de mirar, una sonrisa Kolynos perfecta y, encima, soltero (sin novia, esposa, ni compromisos... según el dato de mi secretaria)

Entonces me pregunté a mí misma varias cosas:

  • ¿Por qué siempre tiene que aparecer un hombre perfecto en mi ámbito laboral? Uno de esos que sabés de movida que te van a dejar "de cama" con los Carilinas en mano y un gran pote de helado (o torta, o botella de vino u otro vicio no permitido por la dieta, que nos encanta devorar en nuestros momentos más bajos y deplorables)
  • ¿Por qué me molesta tanto tener un hombre atractivo a mi alrededor?
  • ¿Por qué sigue soltero? ¿Será un despechado que fue abandonado en el altar? ¿Uno de esos eternos adolescentes que no pueden sentar cabeza? ¿Tendrá alguna disfunción sexual?
  • ¿Por qué a mí?

En fin, estuve pensando en eso cada vez que paraba de trabajar... me iba a hacer un té, y el chiquilín se aparecía en la cocina... salía a almorzar con el gerente gordo y otras personas y venía con nosotros... me preparaba mate y ahí estaba él con su termo en mano...

Por suerte en una horita tengo terapia...

Mi terapeuta dice que no llego fin de mes sin un nuevo compañero sexual... Yo, no le creo!

Bueno, No le quiero creer...

viernes, 28 de marzo de 2008

Dolor de cabeza

Pasé mi semana con una jaqueca constante.
Todavía no termina y creo que da para largo.

La rubia tarada se hace la agradable. Me llama por el diminutivo de mi nombre y me ofrece mate cuando me acerco a su escritorio, claro que cuando me ceba es porque ese mate lleva unos 40 minutos sin agua caliente, por lo que me está dando algo totalmente desagradable (yo lo tomo como una diva, con una sonrisa, obvio).

Hacía mucho que alguien no me producía una sensación de asco (bueno, tampoco tanto... sólo con recordar a mi ex, viene una arcada instantánea...)

Tengo que pensar alguna maldad... algo... lo que sea... lo primero que se me viene a la mente es el típico virus... pero, es demasiado bajo y zonzo...

Pero no puedo pensar en nada... es que tengo este dolor de cabeza... de esos que sólo pueden aliviarse con un buen fin de semana de sexo... pero la carencia de acompañante promete la continuidad indefinida de mi jaqueca

miércoles, 26 de marzo de 2008

Desconectada

Estuve sin Internet hasta recién.
Una semana sin ver los comentarios de mi blog, sin saber las estadísticas y sin revisar los mails.

Encima mi situación con mis súbditos no mejora.
Tengo 8 subordinados:

  1. el loquito (me da un poco de miedo),
  2. el anabólico (ya le está afectando las neuronas),
  3. el de Mc Donalds (insoportablemente optimista),
  4. el metrosexual (llega al trabajo oliendo a crema humectante de manzana),
  5. el workaholic (siemrpe hay uno de esos),
  6. la escotada (nadie le mira los ojos),
  7. la fácil (no puede decir que no),
  8. y, claro, la rubia tarada
Próximamente serán 12... estamos en expansión del equipo... al menos eso fue lo que me prometió el gerente gordo...

La rubia tarada parece ser la seudolíder del grupete. Quizás por su antigüedad en la empresa. Quizás porque las rubias tienen un poder sobrenatural sobre el resto de la gente. Quizás porque nadie tiene mucho para hacer.

Decidí asignar tareas. Cosas que resultaran un poco más gratas según el perfil de cada uno, y que nos pudiera servir para llevar adelante las cosas que quiero cambiar y mejorar. El viernes veré los resultados.

Por otro lado, día a día, la chica fácil va acercádose de a poco y cediendo, pero claro... es la facilita del grupo, no representa mucho esfuerzo...

Ya tengo planes para la mayoría de los otros, menos para la rubia tarada, que igualmente está ganando muchos puntos para llevarse el telegrama de despido: llega tarde, se va temprano y no cumple objetivos asignados... pero mejor esperar... hace una semanita que estoy y no tengo ganas de generar situaciones de &%$#@&

Mi terapeuta... volví a su sillón... me dijo que tenga paciencia y que en lugar de ir con los tapones de punta, deje a la rubia tarada en orsai, creo... porque las metáforas futboleras no son lo mío