lunes, 7 de abril de 2008

Cómo hacerme la vida imposible

Muy simple, rompiéndome las bolas mientras te hacés la naif, jugarla de pasivo-agresivo o ser un niño sin experiencia

La rubia tarada se hace la tonta, me pregunta cosas todo el tiempo... no cosas diferentes, sino que reformula su pregunta una y otra vez. Ejemplo: "¿pongo estas imágenes en la presentación?", "sí, claro", "¿o sea, pongo las fotos, pero sin el texto?, "no, el texto también es importante", "ah, ¿pero entonces va el texto y no las fotos?", (con la paciencia/impaciencia al límite), "van las fotos Y el texto", "ah, bueno bueno"

Obviamente, cuando me trajo la presentación, sólo se trataba de un collage de imágenes desordenadas, sin ningún texto, ni titular, ni nada...

El que me daba miedito, ahora me da pánico. Varias veces lo vi golpeando su escritorio, o la pared o la pared y su escritorio al mismo tiempo. Me parece que tiene algunos problemitas. Pero cuando alguien le habla, se transforma en una seda.

Mientras tanto, el anábolico y la escotada, desaparecen de a ratos largos, juntos o no, da la casualidad de que cuando no está uno, también falta el otro. Cuando le pregunto a la fácil si los vio... duda, se pone colorada y me responde "peeerooo, si recién estaban acá"

Los otros no traen problemas, por ahora... El workaholic llega muy temprano, a veces llego a pensar que se quedó a dormir en la empresa porque tiene puesta la misma camisa del día anterior.

Por otro lado cambié mi carencia de sexo por sexo malo... lo cual es mucho peor.
Resulta que el viernes conocí un chico... y me refiero a él como "un chico" porque tiene 23 añitos. Fui de copas con las española y mi amiga ama de casa (casada y con 2 hijos). Tres muchachos se sentaron en nuestra mesa. Charla va, charla viene, el chiquito me besó. El beso no había sido para nada genial, pero dada la ausencia de cariño masculino de los últimos días, era mejor que nada.
La española me convenció con un: "el chico está lindo, es joven y va a aguantar toda la noche... no tenés nada que perder". Todo lo que me dijo parecía cierto y, aunque no me gusta el sexo casual con alguien que recién conozco, terminé en un hotel con él.

La acción debe haber durado unos breves 15 minutitos. Torpe, tonto, desorientado, el niño no sabe nada de anatomía, ni psicología femenina. O no le interesa saber.

No tenía ni ganas de que lo intentara nuevamente. Y quise irme inmediatamente a mi casa.

Cuando llegué a las 3 de la mañana, me di un baño, tomando una copa de vino y escuchando jazz. Pensando en abstenerme de sexo sin amor, de veinteañeros sin experiencia, de noches de copas con amigas, llegué a la conclusión de que me voy a dedicar a pleno a mi trabajo.

Qué aburrida!

lunes, 31 de marzo de 2008

Cartón lleno

Creía que la tranquilidad (o la falta de ella) de mis días en la nueva empresa iban a depender casi exclusivamente del factor "carga de trabajo".

Día a día, me fui dando cuenta que mis súbditos aparecerían como una nueva variable de mi bienestar laboral: El que me da un poco de miedo se la pasa pateándome por abajo de la mesa en todas y cada una de las reuniones (ya creo que lo hace a propósito), además se la pasa silbando a destiempo de la música (eso me irrita de sobremanera); la rubia tarada intenta sabotearme con diferentes trucos infantiles (el otro día ella debía llevar el powerpoint a una reunión... le había asignado especialmente esa tarea... y a la hora de la presentación "uy... el archivo no funciona", mi backup, que siempre me acompaña, me salvó la tarde y la semana!)... Los otros son más tranquilos, irritables, sí, pero casi no sobresalen gracias a la presencia de estos dos.

Esto no estaba tan mal, siempre pienso que las cosas podrían estar mucho peor.
Pero hoy, hoy fue el día. Hoy me di cuenta que mis súbditos iban a ser una seda a comparación de lo que se venía. Porque hoy a la mañana se reincorporó un gerente que había estado vacacionando, uno que va a trabajar conmigo casi de la manito, ya que nuestras áreas están intrínsecamente relacionadas.

El joven gerente, de aproximadamente 32 añitos, se mostró inteligente y centrado, todo un caballero, con unos ojos que una no puede dejar de mirar, una sonrisa Kolynos perfecta y, encima, soltero (sin novia, esposa, ni compromisos... según el dato de mi secretaria)

Entonces me pregunté a mí misma varias cosas:

  • ¿Por qué siempre tiene que aparecer un hombre perfecto en mi ámbito laboral? Uno de esos que sabés de movida que te van a dejar "de cama" con los Carilinas en mano y un gran pote de helado (o torta, o botella de vino u otro vicio no permitido por la dieta, que nos encanta devorar en nuestros momentos más bajos y deplorables)
  • ¿Por qué me molesta tanto tener un hombre atractivo a mi alrededor?
  • ¿Por qué sigue soltero? ¿Será un despechado que fue abandonado en el altar? ¿Uno de esos eternos adolescentes que no pueden sentar cabeza? ¿Tendrá alguna disfunción sexual?
  • ¿Por qué a mí?

En fin, estuve pensando en eso cada vez que paraba de trabajar... me iba a hacer un té, y el chiquilín se aparecía en la cocina... salía a almorzar con el gerente gordo y otras personas y venía con nosotros... me preparaba mate y ahí estaba él con su termo en mano...

Por suerte en una horita tengo terapia...

Mi terapeuta dice que no llego fin de mes sin un nuevo compañero sexual... Yo, no le creo!

Bueno, No le quiero creer...

viernes, 28 de marzo de 2008

Dolor de cabeza

Pasé mi semana con una jaqueca constante.
Todavía no termina y creo que da para largo.

La rubia tarada se hace la agradable. Me llama por el diminutivo de mi nombre y me ofrece mate cuando me acerco a su escritorio, claro que cuando me ceba es porque ese mate lleva unos 40 minutos sin agua caliente, por lo que me está dando algo totalmente desagradable (yo lo tomo como una diva, con una sonrisa, obvio).

Hacía mucho que alguien no me producía una sensación de asco (bueno, tampoco tanto... sólo con recordar a mi ex, viene una arcada instantánea...)

Tengo que pensar alguna maldad... algo... lo que sea... lo primero que se me viene a la mente es el típico virus... pero, es demasiado bajo y zonzo...

Pero no puedo pensar en nada... es que tengo este dolor de cabeza... de esos que sólo pueden aliviarse con un buen fin de semana de sexo... pero la carencia de acompañante promete la continuidad indefinida de mi jaqueca